miércoles, 11 de marzo de 2009

"Nada me importa"


Hoy me pegó, como un gran derechazo a la boca del estómago. Hoy me golpeó, como si se tratara de los últimos segundos de una batalla épica por el título de los pesos pesados. Caí al asfalto, tan frío que se sentía la soledad en su temperatura. Caí para no pararme, sabiendo que al día siguiente amanecería en mi cama y, como en todas las mañanas, tendría que estirar las piernas y echarlas a andar, con los pies descalzos, para lavarme el cansado rostro lleno de legañas, dibujado por las mas triste falta de esperanza.

Es de noche, la luz tenue me envuelve en la atmósfera más aburrida del planeta, la habitación se ensancha, dejándome en el rincón más vacío. Mis brazos, manos y dedos se envenenan de este malestar que hace rato se ha esparcido por mi vencido pecho. Una sensación de incómodo calor en la frente; mis pardos ojos perdidos en el suelo, no buscando respuestas, sino más bien evadiendo preguntas que de igual manera me encuentra y apuñalan los pocos suspiros que me quedan.

Mañana será mejor porque será peor. Así, más cerquita de estar bien, despertaré con el rostro cansado, mas no perdido.

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